Tres Mujeres Admirables

Hoy te quiero hablar, querida amiga y hermana, acerca de tres mujeres admirables e increíbles. Fueron mujeres como tú y como yo, cuyas lecciones hoy son aplicables como en el pasado, a nuestra vida cristiana. La primera de ellas: Ana.

Cuenta la historia bíblica que Ana era una mujer justa pero que no tenía hijos, y esa circunstancia para su tiempo era un estado deshonroso y humillante. Precisamente ese escenario fue aprovechado por su adversaria para hacerle
burla.

Mientras tanto, ella procedió a montarse en las alas de la oración, que es el único camino transitable para superar un problema de ese tamaño, dice la Palabra que oró a Jehová “con amargura de alma y llorando abundantemente”
diciendo: “Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”, 1 Samuel 1:10-11.

Como la palabra de Dios no retorna atrás vacía, sino que hace la obra para la cual fue enviada, y las palabras del justo son escuchadas en el trono de la gracia, Ana, nos dice la Biblia, encontró respuesta a su petición, “un hijo para ministrar en la presencia de Jehová cuando no había visión en aquellos días, y la Palabra de Jehová escaseaba”, 1 Samuel 3:1 Es bueno añadir que, “el justo por su fe vivirá”, Habacuc 2:4.

Oró a Dios largamente, pues ella creía firmemente en que disfrutaría con regocijo, la llegada de un hijo, el cual pidió fervientemente. Quiso Dios satisfacer esta humilde petición, escuchando la oración que contestó con placer. Dio la fe de esta mujer, solución satisfactoria, pues Dios derrama su gloria sobre todo aquel que clama, y que en su presencia proclama que alcanzará la victoria. Mujer, tú que a diario enfrentas retos y situaciones fuertes, jamás olvides alimentar tu fe, así como lo hizo Ana.

La segunda mujer que hoy te presento, fue recompensada por Dios, tanto en su oración y por su valiente proceder. Es ella la reina Ester. En el Antiguo Testamento hay un libro completo dedicado a la historia de Ester. Ella era una exiliada judía en Persia, una huérfana que fue criada por su primo Mardoqueo. Era encantadora y muy hermosa, y también bastante joven, como tal vez eres tú. Se divulgó un decreto real para buscar una nueva reina. Todas las jóvenes de buen parecer del reino debían ser llevadas al palacio real. Ester dejó su casa de infancia y se mudó al palacio. De todas las jóvenes hermosas el rey Asuero la eligió justamente a ella y puso la corona real en su cabeza y la hizo reina.

Es interesante pensar cómo Esther debió sentirse a través de todo esto. No hay duda que como mujer joven y judía, debió ser algo completamente fuera de su zona de confort. No podía saber cómo se iban a desarrollar las cosas. Pero Dios como siempre, estaba tras escena. Tenía una misión que Ester debía llevar a cabo; algo que ella no podría haber hecho sin dejar su antigua vida y que Dios tomara el control.

Cuando leemos la historia, podemos ver cómo todo fue calculado cuidadosamente. Dios había permitido una serie de acontecimientos y Ester y Mardoqueo estaban en posición para que Dios pudiera utilizarlos y salvar a su
pueblo de la total destrucción.

Tampoco nosotras, muchas veces, podemos ver el panorama completo de nuestra vida. Pero siempre puedes confiar que Dios tiene todo bajo control. Jesús dice que ni siquiera un pajarillo cae del cielo sin que Dios lo sepa, Mateo
10:29. Así que es imposible no creer que todo lo que nos sucede está siendo vigilado y medido en forma cuidadosa y equilibrada, porque es exactamente lo que necesitamos para cumplir con el plan de Dios en nuestras vidas. En
Proverbios 3:5-6, la Palabra nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”.

Ester se expresó muy dispuesta: “Si perezco, que perezca”, Ester 4:16. La valentía imponente que esta mujer demostró, permitió al pueblo de Dios ser librado de la muerte. Su actitud inteligente provocó que el enemigo fuese de una vez vencido y gozó así del favor que tiene nuestro Señor para su pueblo escogido. Nosotras también hemos sido escogidas para ser la reina de nuestro hogar. Es nuestra responsabilidad velar para que todo marche bien. La verdad es que hay veces en que llenamos nuestra agenda en actividades, que lo más importante que es nuestra familia, se nos va de las manos. Es entonces en que debemos pensar en lo que es más importante y cuál es el verdadero plan de Dios. Tomar la decisión tal vez nos saque de nuestra zona de confort, pero es lo más valiente y prudente que podemos hacer. Amiga, busca la dirección de Dios y Él tomará el control de todo. Verás la diferencia en ti y en tu familia.

Y la tercera mujer de la que hablaré, es de una siro-fenicia que enfrentó laop osición. A ella no le importó que el Señor, dijera que no está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Se empeñó en reclamar la bendición que pedía. Encontramos su historia en el libro de Mateo, capítulo 15. Dicha mujer contestaba con una total firmeza que debajo de la mesa los perrillos esperaban. Jesús se maravillaba porque su fe era muy grande, por lo que permitió que su hija fuera sanada en aquella hora. Porque mujer que implora así, no se encuentra dondequiera. Aquella mujer se postró humildemente ante el Señor.

La fe siempre va a guiarnos, como mujeres creyentes y de fe, a reconocer la grandeza de Dios. La fe debe hacernos adoradoras de un Dios vivo y verdadero. Sino adoramos a Dios cada día y no nos postramos ante lo inmenso de su grandeza, no somos verdaderas creyentes o no hemos reconocido que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios. Aunque parezca que todo a nuestro alrededor este en contra nuestra, aún así debemos creer y confiar en Dios, en los momentos más difíciles, igual que esta mujer cananea.¡Mujer!, si co n devoción, con gran fe y con valentía, clamas a Dios día a día, Élcontestará tus oraciones. La reina Ester y Ana son Dos mujeres dignas de imitar. Mas con la fe sin igual de aquella siro-fenicia, la mujer cananea, sin duda disfrutarás las delicias de nuestro Padre Celestial. (Mateo 15:22-28)

No te detengas hermana, amiga. Eleva tu petición, creyendo que la oración es la mejor arma cristiana. Si, las promesas se hacen palpables. ¡Dejemos que Dios nos hable. Procurando siempre el bien lograremos también ser mujeres
admirables delante del trono de Dios!

Ha sido un año muy difícil para muchas. Hemos pasado pruebas, procesos duros de entender y tal vez nos hayamos alejado de Dios, pero Él está dispuesto a recibirnos, Él aguarda con los brazos abiertos. En Josué 1:9 encontramos una hermosa y profunda promesa, “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”, Dios promete no dejarnos, ahora amiga, te toca a ti no dejarlo a Él. Te deseo que este nuevo año tu resolución sea reconectarte con Cristo. ¡Será un año espectacular!

¡Dios te bendiga!
Pr Divian Santiago
Diciembre 2018

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